Founder’s Cup y el surfing artificial

  • Una piscina que forma olas perfectas, gradas repletas de espectadores, un cronómetro contando el tiempo en el tubo y celebraciones al estilo de Cristiano Ronaldo al acabar las olas. La realidad superando a la ficción una vez más… ¿En qué se está convirtiendo el surf?

En los últimos meses el surfing ha sufrido cambios importantes en todos los niveles. Entre ellos la aparición de la famosa ola mágica de Kelly Slater en el Surf Ranch de Leemore California (EEUU). Hemos pasado de tener pruebas puntuables en el CT como Fidji, por una que se llevará a cabo en una piscina de olas artificial. Cada día aparecen más ejemplos de surf pool como la que estrenó el surfista local de Pipeline, Jamie O’Brien, en Waco, Texas, o las ya conocidas Wavegarden.

Pero, ¿a dónde nos conduce todo esto? La semana pasada se celebró la Founder’s Cup, una competición entre naciones en la piscina de Kelly donde pudimos ver de primera mano la dinámica que llevarán este tipo de campeonatos. El resultado plantea un serio debate ya que parecía un evento preparado al milímetro para que los patrocinadores y la organización estuviesen contentos; máxima difusión, anuncios cada 5 minutos y el surf sólo como escusa para ofrecer un contenido de entretenimiento.

WSL founder's cup

Kelly Slater durante la Founder’s Cup cronometrando cuantos segundos lleva dentro del tubo.

La calidad de la ola es perfecta, quizás demasiado, y es eso lo que puede ser también su mayor defecto. Cada ola es totalmente exacta, siempre la misma sección formando un tubazo, el mismo lugar donde realizar un girazo o pasar la espuma con un floater. Vista una ola, vista todas las de las diferentes mangas. A pesar de ser una ola muy rápida, resulta poco emocionante ver como los pros realizan grandes maniobras sin tener que esforzarse demasiado en interpretar las condiciones que se le presentan.

El surf es un deporte en el que reina la incertidumbre, no sabes que condiciones encontrarás al llegar al mar a pesar de controlar perfectamente las previsiones y los partes meteorológicos. Los mejores surfistas tienen la capacidad de tomar decisiones rápidas en el momento adecuado interpretando constantemente las condiciones cambiantes del mar, la forma en la que se adaptan solucionando los problemas que se le presentan con maniobras radicales es lo que hace de este deporte algo increíble, y si reducidos lo impredecible a no caerse durante el take off, en gran medida también convertiremos la emoción en algo artificial.

Por otro lado, siendo objetivos, las piscinas de olas artificiales puede que sean el único camino que permita convertir el surfing en un deporte olímpico, como ocurrirá en Tokyo 2020, ya que no podemos controlar la calidad de las olas o ni siquiera existen éstas en ciudades que podrían ser futuras sedes (París, Berlín, Moscú…). El espectador quiere ver espectáculo, aunque no haya playa en el lugar donde se lleven a cabo.

A las piscinas de olas les falta el mar, el olor a salitre y la fuerza de la naturaleza. El surf de verdad está en el océano, lejos de piscinas, y es independiente de los campeonatos, los aéreos y las olas perfectas producidas por un tren azul.

MateoRP

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